Hace un par de días tuve la oportunidad de conocer un encargado de una ONG, quien luego de conversar acerca de diferentes retos en su organización me preguntó: ¿por qué si lo que hacemos es tan bueno, no le interesa a los medios? La pregunta nos llevó a retomar algunas máximas de la comunicación y ponerlas sobre la mesa en su contexto actual, las cuales repaso en este artículo.

Primero, le pregunté cuáles son las acciones que hace la organización para comunicar su trabajo y seguir buscando oportunidades de crecimiento; ante esto, llegamos a la conclusión de la existencia de una serie de comunicaciones aisladas, pero nunca bajo una estrategia que responda a un objetivo puntual con tácticas constantes y realizables.

Ya lo dice la teoría, “lo que no se comunica, no existe”, no podemos esperar que con pequeños pasos e improvisación se posicionen los mensajes que logran despertar el interés de las audiencias en los temas que pueden conectar con sus afinidades y necesidades.

La comunicación es una herramienta de gestión y como tal hay que enfocarla y valorarla. No se trata de “poner trabajo extra” a una organización, si no, de darle forma a un plan de trabajo que debe responder a las metas y que contribuye al cumplimiento de objetivos. La comunicación es como un eco, se devuelve exactamente lo que se hace, por eso la mejor improvisación es una buena planificación.

A nivel de imagen y reputación tampoco podemos perder de vista la histórica frase de Julio César, “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo”. Muchas veces por pura modestia se carece de una buena reputación, es ahí donde vale la pena revisar si la percepción que puedan tener de nosotros es acorde a lo deseado o si debemos mover las velas para llegar a buen puerto.

No existen fórmulas específicas para tener una estrategia universal, cada producto, servicio u organización tiene sus propias necesidades, basado en ellas es que debemos ponernos a trabajar. Una de las cosas más importantes también es escuchar lo que no se dice, aquello que está oculto a nuestros ojos muchas veces puede ser la mejor razón para construir una reputación robusta y creíble.

Sin el conocimiento de herramientas y metodología será difícil ejecutar una estrategia con resultados medibles, confiables y precisos, es por eso que acudir a los en el área de la comunicación es lo mejor.

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