La Economía de la Reputación

“Las empresas son comunidades vivas que necesitan manejar el diálogo, la colaboración, la unidad, lejos del conflicto”.

Cuando comenzaba a estudiar Relaciones Públicas, me vi en la responsabilidad de encontrar una explicación simple para esta disciplina. Básicamente era la siguiente: Si Relaciones Internacionales estudia las relaciones, conflictos, acuerdos y promueve la aproximación y la comunicación entre naciones y entes internacionales; las Relaciones Públicas promueven las buenas relaciones y el intercambio de información entre las empresas y todas aquellas personas y entes que les permiten desarrollarse.

En la creación y mantenimiento de las buenas relaciones es indiscutible el papel de la reputación, la cual es básicamente la opinión que crean las personas de un sujeto u organización. Por lo tanto, una vez que se dan insumos para crear una opinión, no hay control sobre ella. Una buena reputación invita a las oportunidades, una mala reputación las desaparece.

América Economía, medio regional, plantea  entonces el concepto de Economía de la Reputación. Según un artículo reciente, esta “se basa en pilares como la responsabilidad ambiental y social, cuidar a sus trabajadores, asegurar la calidad y el buen precio de los servicios y productos, ser éticos y tener un buen gobierno, innovar, y lograr buenos resultados financieros.”

La entrega de reportes y la transparencia que grandes empresas han mostrado a través de acciones socialmente responsables, por ejemplo,  ya no son simplemente esfuerzos proactivos; sino el resultado de la demanda de sus consumidores, proveedores, socios y las comunidades donde operan. Tal como lo avisa el artículo, “las empresas deben tener una voz, de lo contrario igual se les exigirá”.

La responsabilidad de nosotros los comunicadores es generar información constante, verdadera y precisa para los grupos de interés, de manera que se cree una relación de confianza fundamentada hacia los productos y/o servicios que ofrecemos. Esa confianza se traduce en preferencia por parte de los consumidores y, finalmente, en rentabilidad para nuestro cliente.

Siendo profesionales de la comunicación no debemos olvidar que la Economía, como ciencia social, ve en las empresas células que contribuyen al crecimiento y bienestar de la sociedad. He ahí la razón por la que nuestra profesión es interdisciplinaria y nos obliga hoy a ser “humanistas integrales”. Recae en nuestras manos que las organizaciones para las que trabajamos reflexionen sobre su consistencia -acciones versus mensajes- y la ética como una forma de hacer negocios.

2017-05-18T10:56:09+00:00julio 22, 2016|