Por:

Enar Pineda

Connector Pro

CCK Costa Rica

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE), surgió como una corriente en la que las empresas debían generar acciones que impactaran a las comunidades o públicos meta. De allí nacieron desde iniciativas “filantrópicas” hasta acciones de un solo impacto; sin embargo, el concepto evolucionó para desarrollar iniciativas más vinculadas a mitigar el impacto ambiental y social desde la misma área de acción de las empresas. Precisamente esto, que en un principio se consideró aislado y propio de grandes compañías, hoy se considera un eje transversal del accionar corporativo, no importa si se trata de una pyme o de una transnacional.

A pesar de que aún existen empresas que consideran la RSE como acciones aisladas, la realidad es que ya se transformó en un componente básico en la construcción de reputación de marca. A través de un programa de RSE se busca potenciar las acciones transversales que, desde su eje de negocio, las empresas realizan para impactar a la sociedad.  Es decir, es mucho más auténtico generar un programa de educación financiera desde un banco que de una industria alimentaria, igualmente lograr un sello verde para un producto agroindustrial genera un valor agregado de impacto directo.

No cabe duda que cuando hablamos de RSE tenemos que hacer referencia a la comunicación, pues es la clave para una adecuada concordancia entre la organización y sus diferentes públicos de interés con quienes trabaja, convive, impacta y construye. Precisamente, esto toma mayor sentido cuando vemos cada vez más consumidores analizando que los productos y servicios que adquieren hayan sido diseñados y elaborados bajo estándares de calidad que les garanticen no sólo un buen producto, sino que este tenga un impacto positivo en la vida de las personas y la sociedad.

Los programas integrales de responsabilidad social con un impacto medible y cercano, son una forma transparente y positiva de crear vínculos con las audiencias. El proyecto “Tinta para el Alma” -que realizamos en CCK en conjunto con nuestro cliente Payless y que fue galardonado por Holmes Report-, tiene justamente ese componente. Fue una campaña enfocada en una de sus principales audiencias: las mujeres y permitió ayudar de manera genuina a las sobrevivientes del cáncer de mama a recuperar algo que esta enfermedad les robó a través del diseño de tatuajes de pezón y areola.

Otro buen ejemplo de Responsabilidad Social Empresarial es el programa Emprendamos, que realizamos en CCK con el objetivo de apoyar a las empresas de la Comunidad del Índice de Pobreza Multidimensional empresarial (IPMe) mediante la inserción laboral de familiares de los colaboradores.  En este programa participaron

17 emprendedores familiares de los colaboradores, quienes crearon 13 proyectos innovadores en alimentos, textiles, artesanía y planificación de eventos, como una de las acciones estratégicas para combatir la pobreza multidimensional.

Generar programas de mitigación de impacto o de construcción de posibilidades pensadas en las necesidades específicas del público meta de nuestros productos, nos ayuda a acercarnos a generar vínculos y relaciones mucho más allá del intercambio comercial; y en un mundo donde las posibilidades de productos y servicios son casi infinitas, las relaciones con las audiencias no se pueden tomar a la ligera.

Para CCK, empresa de comunicación y relaciones estratégicas, la RSE no solo genera una imagen positiva sino también aporta valor a toda la organización, a la relación con los stakeholders y la sociedad en general. Es por esto que su manejo, aplicación y divulgación no puede verse de manera aislada pues para esto se requiere de pensamiento estratégico y conocimiento de nuestras audiencias para construir responsabilidad social sobre la esencia misma de la empresa.