Por Josué Campos Villarreal

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La neurociencia aplicada a la comunicación y el mercadeo tiene una máxima que nos señala que las cosas no son lo que son, sino lo significan. Entender ese concepto implica comprender lo que diversos estudios científicos han demostrado: más del 85% de nuestras decisiones se toman en el subconsciente y un mínimo porcentaje corresponde a la parte racional, esa que busca explicarlo “casi todo”.

Dylan Haynes, investigador británico-alemán, asegura que siete segundos antes que tomemos una decisión, nuestro cerebro ya lo hizo sin tan siquiera darnos cuenta. Así las cosas, ¿cómo puede influir la neurociencia en la forma de hacer comunicación?

Se trata de conocer a profundidad el comportamiento de nuestras audiencias, de entender que la combinación de estímulos y factores inciden en la toma de decisiones, y finalmente crean la conducta humana.

Ese concienzudo análisis nos permitirá alcanzar el nivel de atención, emoción y memoria que determinan el éxito de toda campaña de comunicación y las relaciones sostenidas en el tiempo que generan las buenas marcas. Un proceso fascinante y personalizado que nos lleva a decodificar deseos, ambiciones o causas ocultas en los hábitos de los segmentos.

Algunas de las razones que explican estos procesos son:

  • Las decisiones no siempre son las más favorables.
  • Los consumidores también pueden mentir.
  • El análisis corporal siempre va más allá de cualquier resultado verbal.
  • Todos tenemos información almacenada (memoria).

Dichos descubrimientos, desde la comunicación, nos dan luz en el camino para crear vínculos asociados a los cuatro grandes gustos de la mente:

  1. Misterio: caracterizado por seducir, atrapar y retener la atención.
  2. Formas orgánicas: aquellas naturales y curvilíneas que siempre serán mejor aceptadas.
  3. Indulgencia: asociado a la recompensa y gratificación que producen algunas marcas o productos.
  4. Metáforas: líneas de comunicación efectivas que identifican a los públicos con sus códigos biológicos y culturales.

La correcta metodología, la conexión emocional entre las marcas y los clientes, así como aspectos más tácticos que responden a tonos, mensajes y canales, son enriquecidos por los atributos que brinda la neurociencia aplicada.

Finalmente, no se puede dejar de lado las ventajas aportadas por la tecnología y de la que la neurociencia hace uso para medir el impacto y la dirección de las campañas que como asesores diseñamos.

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